sábado, 9 de abril de 2011

Albúm de un viejo jubilado.


Si cuando llegue el frío la nieve me han de pesar las espaldas
y si es una incomodidad este frío sin fin
que no me deja pensar en otra cosa que desear
el contacto sutil entre mis labios y tus pechos.
Dormido ahí
desmayado entre tus brazos -soñando-
después del calor irresistible de tu jugo
y si afuera la lluvia que garúa sin cesar
y entonces entre nosotros también llueve
llueve en las noches para mojarnos los ojos la cara
llueve en las noches mientras dormimos para limpiarnos.
Y cuando venga el crudo frío ventoso invierno
y entonces cuando llegue ya no será mayo ni junio*
si me dejara después llevar
el deseo -que ya ni me deja caminar-
seguro me cubriría de nuevo
entre tus piernas blancas
entre tus pelos enrulados
lleno de invisibles y ruleros
y mientras te prendo un cigarro virginia slims
y vos una pava por un sorbo de un té rojo sobre caliente
y si en este invierno ventoso crudo deseoso el placer aparece
de nuevo
y si esquivo al tiempo miro para otro lado
y me desentiendo
o lo adopto como a un hijo que no tengo
lo hago mio, le doy de comer y lo cuido.
Y si de pronto llegás y no estás más
y si no estás más y de pronto llegás?


Carmelo H. Lumiére
Grabaciones encontradas en un desván
Editorial Finlandesa 1995.

*Notesé aquí que Lumiére habla del invierno luego de Mayo y Junio, cosa imposible siendo que el autor vivía en Italia. Se cree que este poema lo escribió en su paso por la feria del libro de San Pablo, Brasil en el mes de mayo del año 1991 y que aprovechando tal viaje quiso conocer el sur de la Argentina y Chile.

lunes, 4 de abril de 2011

Las desventuras de un adolescente deformado o el eterno soliloquio de la frustración.


Si encontrara un espacio chiquito
en tu memoria
yo me quedaría ahí en ese rincòn
con una luz naranja tenue y borrosa.
Si encontrara un rincón pequeño
en tu habitación
yo sería tu almohada
y te robaría los sueños
y te escucharía llorar sobre mi.
Si encontrara un lugar pequeño
y frágil entre tus manos
inquieto entre tus manos
tal vez sería una gota de agua escurridiza
y te haria cosquillas eternamente.
Si te encontrara en otro tiempo
si pudiera condesarme y volver
tal vez entendería lo que el tiempo
me niega.
Si te encontrara en otro tiempo
si pudiera condensarme
y volver y ser capricho en tu deseo.
siempre capricho
y en tu deseo.


Carmelo H. Lumiére.
Grabaciones encontradas en un desván.
Editorial Finlandesa 1995.

domingo, 27 de marzo de 2011

Fuera de los brazos de un amor...

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra.

me he salvado de morir en la cruz
por una dama que fuma marihuana
escribe cantos y cuentos,
y es mucho más amable que la última,
mucho mucho más amable,
y su sexo es tan bueno o mejor.

no es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,
más placentero es olvidar a un amor que no
cumplió
como todo amor
finalmente
no perdura...

más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en la habitación 42 y después de todo
sentado en la cama
tomando buen vino, hablando y tocando
fumando.

escuchando las olas...

he muerto muchas veces
creyendo y esperando, esperando
en una habitación
contemplando un cieloraso agujereado
esperando la llamada, una carta, un golpecito, un sonido...

volviéndome salvaje adentro
mientras ella bailaba con extraños en clubes nocturnos...

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra
no es placentero morir en la cruz,
más placentero es escuchar tu nombre susurrado en
la oscuridad.


Charles Bukowski

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sobre ella no
sobre mi ella no
toleraría
que te duermas
y menos
con una erección
a cuestas.


Catalina Mulligan.
Del poemario " De las deschichas insólitas y las rayas del tigre de bengala"
Edit. Lacustre 1963.


lunes, 21 de marzo de 2011

Las paradojas de un tiempo que pasa tan velozmente
que te acaricia las mejillas te las moja te las corre
y no te deja olvidar por más seguro que estés
Sentado junto al cartel de aquí no se permite fumar
Sentado junto a un cura sureño que tiene barba
Y en su barba cabe toda la arrogancia del mundo
En esta mañana alegre del 1 de marzo de 2001
donde las calles se derriten aquí en Buenos Aires
Caluroso, incomprensiblemente solitario
Centinela de un pasado analgésico
Bórrame la memoria, Señor,
Que quiero no saberlo más
Que a mí no se me diluye el deseo
Hasta que lo consumo.


Leandro Shandy

sábado, 19 de marzo de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

A

rruinarse por un poco de helado Sentir que se puede destruir todo Por empalagarse El paladar y mancharse las manos por unas fotos en la memoria Con almendras y nueces y crema Todo lo que intento construir Que no es un camino sino Un paso Dos pasos Y tres pasos con el cuarto Ver un derrumbe acá en el filo Simular vivir en un tiempo que no es Sublimar un deseo e inquietar a la conciencia de la infancia. Cuando la noche se disuelve interminable, con los primeros destellos de luz: intento (culpable) dormir. Empieza el sueño: El sueño es un camino bifurcado El sueño como arrojo de tormentos El sueño es una nave espacial Que siempre he soñado El sueño que me habita Navegando más en las estrellas Surcando un cielo infinito Surcando un cuerpo. Que no es el tuyo Si yo fuera otro, si fuera otro Y en una plegaria inconstante Incesante un reflejo de luz Unos ojos que me escrutan A los lejos En mi sueños hechos sombras Me miran me miran me miran Y no dejan de mirarme Hace ya unos cuantos días que sigue lloviendo 97 horas 13 minutos 57 segundos, exactamente que garúa sin cesar y todos los días son grises, iguales, y en el sueño están las normas Las normas/como las sangres se diluyen/yo que soy (otro) no supe verlo; tanta historia, tanto mito, tanto palabrerío les conversé, - lo juro -; pero las normas/ahora sangres y miedos en mi me raptaron, no supe verte/ y escapar, solo quedarme y contemplar y escapar. dos: la cosa y lo otro, me raptaron yo que no soy (otro) sigue su curso/como un río un paso dos pasos tres pasos que son el cuarto me desvanezco/ al pensarlo palabras... me voy la carne, ella, todo ser/ posee de mí todo lo que no soy(yo) otro divaga en normas/ como las sangres verdes azules: las venas rojas negras: las sangres -azules- qué Dios salva/ a María, a otro las normas/ como las sangres, no sé si Dios no existe si Dios no existe un silencio que escucha, una ventana cerrada y todo lo que llaman sueño se convierte en mismísima
(ir)Realidad


Carmelo H. Lumiére
Inédito